Por Courtney Roberts
Esta conferencia no solo invirtió en mí espiritualmente, sino también en el aspecto relacional. Pude reconectarme con viejos amigos que había conocido anteriormente, pero también pude entablar y formar nuevas amistades, incluida la de mi mejor amiga, Joslyn. El encuentro abrió los ojos y los corazones de muchos de los asistentes y mentores de Next Gen 10:2.
Recibimos muchos mensajes extraordinarios durante el fin de semana, y eso no habría sido posible sin que el Señor se moviera en aquel lugar. Personalmente, una de las enseñanzas que me llevé fue que, sin importar quién seas, cuántos años tengas o de dónde vengas, tienes un testimonio que habla del amor misericordioso y del poder del Señor.
Durante este encuentro de fin de semana, aprendimos la importancia de hacer discípulos y dónde encontrar los recursos que podemos compartir.
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«Personalmente, una de las enseñanzas que me llevé fue que, sin importar quién seas, cuántos años tengas o de dónde vengas, tienes un testimonio que habla del amor misericordioso y del poder del Señor».
Personas y lugares
Uno de los ejercicios que hicimos fue un mapa relacional o físico de oportunidades ministeriales. Permítanme explicar en qué consistía. Cada participante tenía una hoja de papel en blanco. En ella, se nos indicó que permitiéramos que el Señor nos guiara hacia personas o lugares en los que pudiéramos invertir. Escribimos nombres, lugares y situaciones.
Con nuestro mapa, respondimos preguntas sobre cómo podíamos planificar conectarnos y desarrollar relaciones para invertir en nuestros amigos, compañeros de trabajo o incluso en lugares que amábamos y por los que nos preocupábamos. A partir de esto, anotamos ideas y planes y los compartimos con otras personas de nuestros grupos de la conferencia para rendirnos cuentas mutuamente.
Alcanzando a esta generación
El encuentro Next Gen 10:2 es uno al que animaría a las personas a asistir, sin importar su edad, si alguna vez tienen la oportunidad. Como asistentes de Next Gen, se nos preguntó cómo puede la iglesia alcanzar a esta generación.
Mi respuesta es esta: Si queremos alcanzar a la próxima generación, no tenemos que convertirnos en ellos. Tenemos que amarlos, escucharlos, comprenderlos, discipularlos y hacerles espacio. No necesitamos comprometer la verdad bíblica para alcanzar a la Generación Z, pero quizás necesitemos cambiar la manera en que comunicamos esa verdad.
La Generación Z no necesita otra generación que nos diga qué hay de malo en nosotros. Necesitamos una generación dispuesta a caminar a nuestro lado. Necesitamos hombres y mujeres mayores que escuchen nuestras preguntas, compartan su sabiduría, admitan sus fracasos, demuestren una fe auténtica y nos presenten a Jesús.
No somos llamados a preservar nuestra versión preferida de la cultura de la iglesia. Somos llamados a hacer discípulos. Y, a veces, hacer discípulos significa cruzar un puente cultural para que otra persona pueda escuchar el evangelio.
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«No necesitamos comprometer la verdad bíblica para alcanzar a la Generación Z, pero quizás necesitemos cambiar la manera en que comunicamos esa verdad».
Nuestra pregunta debería cambiar de “¿Cómo podemos lograr que la Generación Z venga a nuestra iglesia?” a “¿Cómo podemos convertirnos en el tipo de iglesia donde la Generación Z pueda encontrarse con Jesús, pertenecer a una comunidad, hacer preguntas sinceras, crecer en la fe y, finalmente, liderar a otros?”.
El encuentro Next Gen 10:2 me mostró que sí tenemos personas en la iglesia dispuestas a hacer lo que sea necesario para cuidar y alcanzar a mi generación, y eso es verdaderamente una respuesta a nuestras oraciones. La manera de alcanzar a mi generación no es a la que la mayoría de las personas en la iglesia están acostumbradas ni la que quizás tengan en mente, sino que requiere depender completamente del Señor por encima de las opiniones y los deseos propios.
Este encuentro siempre ocupará un lugar especial en mi corazón. No solo me ayudó a crecer en mi fe, sino que también me brindó amistades y comunidad en el mejor momento posible, cuando menos lo esperaba.
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