Por Kristian Klepes
La predestinación es una de las doctrinas más difíciles de enseñar para los pastores, porque es complicado equilibrar la soberanía y el amor de Dios. Muchos creyentes sienten que quedan atrapados entre dos extremos: una visión determinista que fundamenta la soberanía de Dios en una versión del libre albedrío que solo puede elegir el pecado, a expensas del amor de Dios; y una visión de presciencia que fundamenta el amor de Dios en el libre albedrío, a expensas de la soberanía de Dios.
La teología wesleyana insiste en mantener el equilibrio que se encuentra en las Escrituras: uno que preserve la soberanía de Dios y, al mismo tiempo, honre el amor de Dios, reflejando así el corazón relacional de Dios.
El modelo de la presciencia relacional busca articular este equilibrio con mayor claridad bíblica. Sostiene que Dios predestinó a los elegidos basándose en Su presciencia relacional de quiénes se humillarían mediante Su gracia preveniente en respuesta a Su examen de nuestros corazones. Este modelo integra dos temas bíblicos: el Dios que examina los corazones y el Dios que salva a los humildes, junto con la explicación wesleyana-arminiana de la predestinación, probada a través del tiempo.
Resumen del modelo: predestinación y gracia preveniente
En esencia, resumido en una sola oración, el modelo de la presciencia relacional enseña lo siguiente:
Dios predestinó a los elegidos basándose en Su presciencia relacional de quiénes se humillarían mediante Su gracia preveniente en respuesta a Su prueba de nuestros corazones.
Los elementos principales del modelo son los siguientes:
- Dios examinó cada corazón humano antes de la creación porque Él conoce el fin desde el principio (Romanos 8:27–29; véase también Hechos 15:7–9, Jeremías 17:5–14).
- Dios probó todos los corazones para ver quiénes estarían dispuestos a humillarse delante de Él (Apocalipsis 2:21–23; véase también Juan 2:23–25, 1 Samuel 16:7).
- La gracia preveniente hizo posible la humildad, la cual es una disposición del corazón y no una obra, porque la humildad consiste en cesar la resistencia a la poderosa mano de la gracia preveniente de Dios (1 Pedro 5:5–6; véase también Santiago 4:6–10, Proverbios 3:34).
- Una vez que las personas se humillaron, Dios las salvó revelándoles a Jesucristo (Mateo 11:25–26; véase también Lucas 18:14, 2 Samuel 22:28).
- Aquellos que fueron salvados por Dios se convirtieron en los elegidos: predestinados conforme a la presciencia relacional y la voluntad soberana de Dios.
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«Dios predestinó a los elegidos basándose en Su presciencia relacional de quiénes se humillarían mediante Su gracia preveniente en respuesta a Su prueba de nuestros corazones».
Examinar los corazones es el mecanismo de la elección; la humildad habilitada por la gracia preveniente es la condición de la elección.
Fundamento Bíblico 1: la presciencia de Dios es relacional
- Romanos 8:27–29 — Antes de que Pablo enseñe que Dios predestinó a aquellos que antes conoció, inmediatamente identifica a Dios como Aquel que “escudriña los corazones”. Esto significa que la presciencia de Dios no es una presciencia abstracta, sino el resultado de Su examen relacional de los corazones humanos. Así, Dios identificó relacionalmente a quienes le amarían humildemente en respuesta a Su llamado, y predestinó precisamente a esas personas para que fueran conformadas a la imagen de Su Hijo.
- Apocalipsis 2:21–23 — Jesús proclama que Él es quien escudriña la mente y el corazón de las personas para recompensar a cada uno conforme a sus obras. El contexto de esta proclamación trata acerca de cómo Él dio tiempo a Jezabel para arrepentirse de su inmoralidad. Como Aquel que examina los corazones y las mentes, Cristo recompensa a cada uno según hayamos estado dispuestos o no a arrepentirnos.
- Juan 2:23–25 — Juan definió exactamente cómo Jesús conoce a la humanidad. Jesús conoce a la humanidad porque conoce lo que hay en todas las personas. Al conocer lo que hay en todos, Jesús conoce los secretos del corazón de cada persona. Cuando Jesús conoció de antemano a los elegidos, por lo tanto, conoció los secretos de nuestros corazones.
- Hechos 15:7–9 — Cuando Pedro afirmó que Dios aceptó a los gentiles, deliberadamente se refirió a Dios como Aquel que conoce el corazón. Esto significa que Dios aceptó a los gentiles basándose en el conocimiento de sus corazones y sin hacer distinción entre judíos y gentiles. Dios purificó por la fe los corazones de los gentiles.
- Hechos 16:14 — El Señor abre el corazón de las personas para que respondan al evangelio de Jesucristo. Lidia se humilló mediante la gracia preveniente de Dios para convertirse en adoradora de Dios. Cuando el Señor vio la disposición humilde del corazón de Lidia, abrió su corazón al evangelio y la salvó.
- Jeremías 11:20 — El Señor Todopoderoso prueba el corazón y la mente. El contexto del Señor como Aquel que prueba el corazón y la mente es que esto forma parte de Su juicio justo. El Señor es el juez justo porque basa Su juicio en Sus pruebas del corazón y la mente.
- Jeremías 17:5–14 — El Señor proclama que Él es quien examina el corazón y escudriña la mente para recompensar a cada persona según lo que merecen sus obras. El contexto de Jeremías 17:5–14 es que el Señor hace una distinción entre quienes se apartan de Él y quienes confían en Él.
- Jeremías 20:12 — El Señor Todopoderoso es quien prueba el corazón y la mente. El contexto es que esta prueba es la manera en que el Señor examina a los justos. También determina cómo el Señor ejecuta Su venganza sobre los injustos.
- 1 Crónicas 28:9 — El Señor examina todo corazón y entiende todo deseo y pensamiento. El contexto trata de cómo el Señor capacitará a quienes le buscan para encontrarle y cómo rechazará a quienes le abandonan. Así, el Señor examina cada corazón y entiende la diferencia entre quienes le buscan y quienes le abandonan.
- 1 Crónicas 29:17 — Nuestro Dios prueba el corazón y se agrada de la integridad. El contexto es que al Señor le agrada cuando Su pueblo le da voluntariamente. En consecuencia, Él evalúa el corazón de las personas para comprobar si estamos dispuestos a darle.
- 2 Crónicas 6:28–30 — Solo el Señor conoce el corazón humano y, por tanto, perdona y trata a cada uno conforme a todo lo que hace, basándose en ese conocimiento relacional.
- Salmo 7:9 — El Señor es el Dios justo que examina la mente y el corazón. El contexto es que el Dios justo da seguridad a los justos y pone fin a la violencia de los malvados. Así, diferencia entre los justos y los impíos examinando sus pensamientos y corazones.
- Salmo 26:2–3 — El Señor examina el corazón y la mente. El contexto es que el Señor nos prueba y nos examina no mediante una observación pasiva, sino examinando nuestros corazones y mentes. Este examen también está conectado con el amor y la fidelidad inagotables del Señor.
- Salmo 44:20–21 — El Señor conoce los secretos del corazón. El contexto es que Dios descubriría si las personas olvidaban Su nombre o adoraban a un dios falso, porque Él conoce los secretos del corazón.
- Salmo 139:23–24 — El Señor nos examina, nos prueba y conoce nuestros corazones. El contexto es que el Señor examina y prueba los corazones para ver si hay en nosotros algún camino ofensivo. Si aprobamos las pruebas del Señor, Él nos guía por el camino eterno.
- 1 Samuel 16:7 — El Señor mira el corazón al escoger a las personas. El contexto es que el Señor miró específicamente el corazón de David y de sus hermanos al decidir rechazar a los hermanos de David y aceptar a David. Esto demuestra que el Señor sí mira el corazón humano, y no cosas abstractas, cuando toma Sus decisiones.
Fundamento bíblico 2: la gracia preveniente hace posible la humildad
- Mateo 11:25–26 — Jesús proclama que agradó al Padre revelar estas cosas a los que son como niños pequeños y no a los sabios y entendidos. El contexto es que Jesús acababa de reprender a varias ciudades por negarse a arrepentirse a pesar de haber visto la mayoría de Sus milagros allí. Así, Jesús proclama que la voluntad de Dios es revelar a Su Hijo Jesucristo únicamente a quienes tienen una humildad semejante a la de un niño.
- Mateo 18:3–4 — Jesús aclara que ser como un niño pequeño significa humillarse. El contexto es que, si no cambiamos y nos hacemos como niños pequeños, jamás entraremos en el reino de Dios. Esto implica que la gracia preveniente de Dios nos capacita para cambiar y hacernos humildes como niños pequeños.
- Mateo 23:12 — Los que se humillan serán exaltados, pero los que se exaltan serán humillados. La única manera en que podemos ser exaltados por Dios es humillándonos delante de Él.
- Lucas 10:21 — Lucas confirma Mateo 11:25–26, donde Jesús proclama que es la voluntad de Dios revelar a Su Hijo Jesucristo únicamente a quienes tienen humildad de niños pequeños.
- Lucas 14:11 — Lucas confirma Mateo 23:12, donde Jesús dice que todos los que se exaltan serán humillados, y todos los que se humillan serán exaltados.
- Lucas 18:14 — Jesús amplía que humillarse delante de Dios resulta no solo en exaltación, sino también en ser justificado delante de Dios. Así, una vez que alguien se humilla mediante la gracia preveniente delante de Dios, entonces Dios justifica y exalta a esa persona.
- 1 Pedro 5:5–6 — Debemos humillarnos bajo la poderosa mano de Dios. Es la poderosa mano de Dios —la gracia preveniente de Dios— la que hace posible humillarse. Si una persona se humilla cediendo a la poderosa mano de la gracia preveniente de Dios en lugar de resistir a Dios, entonces Dios concede gracia salvadora a esa persona humillada. Esto da contexto a Efesios 2:8–10. La salvación es por gracia para los humildes mediante la fe, no como resultado de obras. La humildad no es una obra, porque es la disposición del corazón, habilitada por la gracia preveniente, que recibe la gracia salvadora.
- Santiago 4:6–10 — Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes. Santiago confirma a Pedro. Dios condiciona la gracia salvadora a la humildad. Este pasaje y 1 Pedro 5:5–6 también proporcionan contexto para Romanos 9:16–18 al definir a quiénes Dios quiere mostrar misericordia y a quiénes quiere endurecer.
- Proverbios 3:34 — Tanto 1 Pedro 5:5–6 como Santiago 4:6–10 citan Proverbios 3:34. El Señor se burla de los burladores soberbios, pero muestra favor a los humildes y oprimidos. Nadie puede ser salvo sin el favor o la gracia del Señor. Por lo tanto, la humildad es necesaria para que el Señor intervenga y salve a las personas con Su favor.
- 2 Samuel 22:28 — Dios salva a los humildes, no a los arrogantes. El Antiguo Testamento afirma explícitamente que Dios condiciona la salvación a la humildad. Para conectar esto con Mateo 11:25–26 y Lucas 10:21, Dios salva a los humildes revelándoles a Su Hijo Jesucristo.
- Salmo 18:27 — Dios salva a los humildes, pero humilla a los altivos. Nuevamente, el Antiguo Testamento afirma explícitamente que Dios condiciona la salvación a la humildad. Una vez más, para conectar esto con Mateo 11:25–26 y Lucas 10:21, Dios salva a los humildes revelándoles a Su Hijo Jesucristo.
- Salmo 25:9 — Dios enseña Su camino a los humildes. Esto proporciona un contexto importante para Juan 6:44. En Juan 6:44–46, Jesús dice que nadie puede venir a Él si el Padre no lo atrae, y que quienes oyen y aprenden del Padre vendrán a Él. Así, el Padre atrae a las personas usando la gracia preveniente para capacitarlas a humillarse; luego enseña a quienes se humillan y los lleva a Jesús.
- Isaías 66:2 — El Señor dice que mira con favor a quienes son humildes. Esto anticipa cómo Dios revelaría a Su Hijo a quienes se humillarán preventivamente delante de Él.
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«La única manera en que podemos ser exaltados por Dios es humillándonos delante de Él».
Conclusión: unificando la enseñanza de las Escrituras
Al fundamentar la predestinación en la presciencia relacional de Dios y en Su voluntad soberana de revelar a Cristo a los humildes, este modelo unifica la enseñanza de las Escrituras desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento. La presciencia relacional es la capacidad de Dios de examinar y probar los corazones de las personas desde antes de la creación para ver si están dispuestas a humillarse delante de Él.
La humildad no es una obra meritoria, sino una disposición del corazón que capacita a las personas para recibir la revelación salvadora de Jesucristo. Este modelo ofrece a la iglesia una manera de hablar acerca de la elección que es fiel al evangelio, consistente con la teología wesleyana y profundamente esperanzadora para todas las personas.
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«La humildad no es una obra meritoria, sino una disposición del corazón que capacita a las personas para recibir la revelación salvadora de Jesucristo».
Los pastores pueden enseñar esto con confianza. Las iglesias pueden abrazarlo con claridad. Los creyentes pueden descansar en el Dios que examina los corazones y revela a Su Hijo a todos los que se humillan delante de Él mediante Su gracia preveniente.
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