Por Ruth A. Martinez Valentin

Sonó el teléfono en mi casa en Puerto Rico y mi esposo contestó. Era una de nuestras hijas llamando desde San Diego. Tenía buenas noticias, pero también note que se sentía abrumada. En ese momento, sentí a Dios hablándome.

Durante mi vida, en diferentes momentos que se sintieron como momentos de encrucijada y que definieron mi camino, sentí al Señor guiándome. Aunque en ocasiones no entendí su plan, con voz clara El me dio paz sobre lo que tenía que hacer. Aprendí a decir que si a esa voz y a reconocer que era El quien me hablaba. Ese día le dije a mi hija: Papa está jubilado. Estoy en edad en que también puedo jubilarme. Nos mudaremos a San Diego y estaremos contigo para ayudarles.

Después de terminar de hablar por teléfono, mi esposo y yo dialogamos un rato. Él ha sido mi apoyo en todo momento y juntos hemos aprendido a seguir la voz de Dios.

¿Estas seguras de esto? preguntó. “Has sido pastora principal de esta iglesia por 22 años. Aquí tenemos familia y amigos. Este es nuestro país. Eso significara dejar todo lo que conocemos.”

“Siento a Dios hablándome”, le dije. “Si esto es la voluntad de Dios, alguien comprará nuestra casa y todo lo que tenemos y la transición será suave.”

Cuando llego el momento de irnos, vendimos nuestra casa, coches y muebles sin problema. Había pasado seis meses preparando la iglesia y despidiéndome de nuestros amigos y familia. Sabíamos que estábamos haciendo la voluntad de Dios.

Jubilarse del ministerio ( o de cualquier oficio) puede ser un momento o una decisión difícil, aun cuando sepamos que es la voluntad de Dios. Puede ser difícil incluso si sabes que ha llegado el momento, pero no sabes lo que significara este paso en tu vida.

Quiero compartir algunas cosas que mi familia y yo hemos aprendido en este proceso. No solo me retire tras mas de 30 años de ministerio en las Iglesias Bautistas Americanas de Puerto Rico. Me mude a otro país, con una cultura y un idioma diferente. Mi esposo y yo nos sentimos motivados a formar parte de la Iglesia de la Comunidad Foundry en Escondido California. Nos convertimos en miembros de la Iglesia Metodista Libre. Desde nuestra primera visita a la Iglesia de la Comunidad Foundry supimos que ahí era donde Dios nos quería.

_

 «Jubilarse del ministerio ( o de cualquier oficio) puede ser un momento o una decisión difícil, aun cuando sepamos que es la voluntad de Dios».

 

Deje una denominación que amaba y en la que había participado desde que tenia poco mas de 20 años. Fue duro para mí, pero he aprendido muchísimo. He sido muy afortunada, y se que estamos en el lugar correcto.

Confía y espera

Por muy difícil que sea decidir cuando es el momento adecuado para un cambio confía y espera en el Señor. El te guiara y nunca se equivoca. Esto no significa que no experimentes dudas o dolor, pero la certeza de que Dios esta contigo-y que estás haciendo Su voluntad-es lo que te sostendrá.

Después de jubilarme y mudarme a San Diego, me di de cuenta que había atravesado una quemazón ministerial por mucho tiempo. Me encantaba el ministerio. Sabia que era lo que Dios me había llamado a hacer, pero reconocí que no había cuidado de mi misma ni de mi familia como debía. Fue curioso darme cuenta de esto porque soy hija de un pastor y retrase mi entrada al ministerio a que nuestros hijos fueran adolescentes por miedo a que pasaran lo que yo había experimentado. Yo había sentido que la iglesia nos había robado el tiempo de calidad a mi familia.

La iglesia nos absorbe. Hay tanto que hacer y requiere tanto de nosotros.

Muchas veces me sentí luchando con la necesidad de dar lo de mi como pastora, y a la vez tratando de da el máximo como esposa y madre de tres hijos. A la vez necesitaba tiempo para mi-para mis propios sueños, para descansar y renovarme espiritualmente y crecer.

Marta: Hacer en lugar de ser

40 pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo: “No te importa que mi hermana me haya dejado hacer el trabajo sola? Dile que venga a ayudarme.

41 El Señor le dijo: —Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles! 42 Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará.  (Lucas 10:40-42)

Había sido Marta durante mucho tiempo-haciendo para el Senor en vez de estar con Él.

Una vida equilibrada

La segunda cosa que aprendí fue que necesitaba una vida equilibrada y que, en mi jubilación, aun podía servir al Señor y dedicarme tiempo para mí y mi familia. Tuve que dejar muchas cosas atrás y aprender a valorar lo verdaderamente importante. Ese proceso de desprenderme de muchas cosas que valoraba al mudarme a San Diego fue duro. Tenía muchos libros y cosas que valoraba, pero enviarlas de Puerto Rico a San Diego resulto muy caro. Creo que todos deberíamos deshacernos en nuestra vida de cosas que ocupan espacio, pero no son verdaderamente esenciales. Descubrí que solo Dios, mi esposo, familia y mi fe son irremplazables para mí.

_

 «Había sido Marta durante mucho tiempo-haciendo para el Senor en vez de estar con Él».

 

Incluso la iglesia, la denominación y el estilo de adoración puede cambiar, pero Dios no cambia. Con 70 anos sigo creciendo y aprendiendo.

Cuando le dije a mi iglesia en Puerto Rico -la Primera Iglesia Bautista de Humacao-que me jubilaba, muchos intentaron convencerme de quedarme. Sentía un vinculo tan fuerte con la iglesia que me preocupe por ellos y lo que podía ocurrirles.

La iglesia es de Dios

La tercera cosa que aprendí es que la iglesia es de Dios y no nuestra. Lo que Dios decida hacer, lo hará-si no a través de ti, al menos a través de otros. ¿Y adivina que? Ocho años después, la iglesia está bien. Esta prosperando y creciendo. El único que es insustituible en la iglesia es el Espíritu Santo de Dios.

Ahora se que Dios nos movió porque nuestra familia nos necesitaba, pero también porque si nos hubiéramos quedado en Puerto Rico probablemente hubiera seguido con los mismos patrones de excederme y no vivir equilibradamente.

Estoy muy agradecida de haber encontrado una iglesia en Escondido donde puedo servir, predicar y adorar a mi ritmo-con tiempo para mi familia. Con tiempo para alimentar mi espíritu sin que suene el teléfono con una crisis que atender.

_

 «Lo que Dios decida hacer, lo hará-si no a través de ti, al menos a través de otros».

 

¿Echo de menos el ministerio pastoral? Claro que si. Pero sigo siendo pastora. Aun puedo ser útil y de bendición a los demás.

Lo mejor de todo es que puedo sentarme a aprender y escuchar a los demás. Puedo saber que es un nuevo momento para mi familia y para mí.
+

Ruth A. Martinez Valentin es una ministra retirada que sirvió en las Iglesias Bautistas Americanas de Puerto Rico. Lleva 47 años casada con Antonio Álvarez y tienen tres hijos adultos y dos nietas. Se hicieron miembros de la Iglesia de la Comunidad Foundry hace siete años y están contentos de que estén en esta congregación Metodista Libre donde pueden servir, adorar crecer y sentirse bendecidos. Tiene títulos de Maestría en divinidad y doctorado en ministerio del Seminario Evangélico de Puerto Rico. Le encanta pasar tiempo viajando y disfruta predicar, leer y escribir.

Escritura Cristiana y Materiales de Discipulado

+150 años compartiendo nuestro mensaje único y distintivo.
ARTICULOS RELACIONADOS

Un fundamento sólido de fe para la próxima generación

Nuestra cultura se ha alejado de sus raíces originales de fe. Por Lora Avery

Poner el mundo de cabeza: el poder de la gente común

¿Estás listo para asumir el llamado que Dios tiene para ti? Por JR Rushik