Por Lora Avery

¿Estás observando lo que ocurre a nuestro alrededor y preguntándote qué depara el futuro para la próxima generación y para la iglesia? Nuestra cultura se ha alejado mucho de sus raíces originales de fe.

Según las encuestas del Pew Research Center realizadas en 2023–2024, solo el 63 % de los adultos se identifica como cristiano, frente al 78 % en 2007. Entre los padres que actualmente están criando hijos, el 26 % afirma que asiste semanalmente a servicios religiosos. Otro 9 % asiste una o dos veces al mes.

A medida que los adultos que crían niños se alejan de las creencias e influencias bíblicas, una gran cantidad de menores tiene una exposición muy limitada a las verdades de la Palabra de Dios. En un mundo de creciente confusión y caos, los niños necesitan un fundamento de fe sencillo y sólido, que les brinde un ancla inquebrantable para sostenerlos a lo largo de sus vidas.

Jesús nos dio dos mandamientos fundamentales en Mateo 22:36–40. Nos dijo que amar a Dios y amar a las personas es de lo que se trata todo. Todo lo demás en la vida y en la fe brota de ahí. Sin embargo, según el informe American Worldview Inventory 2023 de Barna, solo el 36 % de los adultos cree que “el propósito universal de la vida para todas las personas es conocer, amar y servir a Dios de todo corazón”.

¿Cómo podemos nosotros, como seguidores de Cristo, cumplir la Gran Comisión que Jesús nos dio de discipular a los niños y dejar un legado piadoso de fe, particularmente en una época en que esto se ha vuelto cada vez más contracultural?

1) No entres en pánico por las estadísticas desalentadoras ni por las personas que conoces que se han apartado de Cristo.

Que las personas se alejen de Jesús no es algo inusual ni nuevo. Después de todo, cada uno de los Doce Discípulos de Jesús lo abandonó la noche en que fue arrestado. “Entonces todos lo abandonaron y huyeron” (Marcos 14:50). Eran seguidores profundamente comprometidos. Antes habían dejado todo por Él y habían viajado con Él durante tres años. Uno regresó con bastante rapidez: Juan estaba al pie de la cruz junto a la madre de Jesús. Solo uno nunca regresó.

No es raro que los seres humanos nos perdamos en el camino. Perdemos el enfoque. Las cosas no salen como esperábamos. Probamos otro rumbo y descubrimos que no conduce al lugar al que queríamos llegar. Experimentamos arrepentimiento. Pero Jesús murió para redimir ese arrepentimiento, proveyendo su perdón y su poder para hacer que todas las cosas obren para bien.

La clave no es asegurarnos de que las personas nunca se desvíen ni siquiera huyan de Cristo. La clave es asegurarnos de que tengan un camino claro y evidente de regreso a la verdad cuando estén listas para abrazarla.

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 «Que las personas se alejen de Jesús no es algo inusual ni nuevo».

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2) Ora, entendiendo que esto es guerra espiritual.

Jesús nos dio este ejemplo. Sabía que todos sus discípulos se apartarían de Él cuando fuera traicionado. También sabía que, para la mayoría de ellos, sería una situación temporal.

Simón Pedro y Jesús tuvieron una conversación al respecto cuando Pedro insistió en que nunca negaría a su Mesías. Jesús le dio a Pedro un vistazo del ámbito espiritual, de la batalla que se estaba librando y de la victoria final. “Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo. Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe. Y tú, cuando hayas vuelto a mí, fortalece a tus hermanos” (Lucas 22:31–32, énfasis añadido).

La fe de los discípulos pareció quebrarse en un momento crítico. La realidad es que su fe estaba siendo probada por el fuego y refinada por esas llamas. Su fe se volvió inquebrantable.

Jesús conocía el poder de la oración para unirnos a Dios en la obra que Él estaba realizando para transformar el fracaso en victoria.

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 «Jesús conocía el poder de la oración para unirnos a Dios en la obra que Él estaba realizando para transformar el fracaso en victoria».

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3) Sé un catalizador de fe siendo un ejemplo. Muestra lo que Jesús hace en la vida de sus seguidores. Vive los dos mandamientos más grandes.

A menudo pensamos en el llamado de Dios como un rol que nos pide desempeñar.

Dios me ha llamado a escribir y a hablar. Me ha dado una pasión por compartir su amor a través de mis libros, publicaciones en línea, charlas, juegos de mesa y la oración. Mi nuevo libro, The Biggest WHY [El PORQUÉ más grande], nace de un profundo deseo de discipular a los niños hacia un fundamento sólido de fe. Les ayuda a comprender y abrazar el concepto de que el propósito de nuestra vida tiene que ver con amar a Dios y a las personas.

Pero esto es solo parte de la historia del llamado de Dios en mi vida. Hay un llamado más grande y abarcador, que va más allá de realizar tareas ocupacionales. Dios me llama a compartir su amor en las oportunidades que cada momento ofrece para interrumpir mis planes del día y atender una necesidad. Al ser planificadora por naturaleza, esto no sigue mis inclinaciones normales. Puedo pasar por alto estas oportunidades si no presto atención a los impulsos del Espíritu Santo. Esa mamá agotada en la tienda con un bebé llorando necesita que alguien juegue a las escondidas para convertir las lágrimas en risas. Un amigo que atraviesa situaciones muy pesadas necesita un oído atento. La persona a la que esa ambulancia va a ayudar a toda velocidad necesita oración.

Solo mediante la fortaleza, la gracia y la dirección del Espíritu Santo podemos llegar a ser todo lo que Dios creó que seamos. El amor impulsa lo que hacemos, pero más que eso, impulsa cómo y por qué hacemos todo lo que hacemos. Y ese amor tiene su fuente en Dios mismo. Primera de Juan 4:19 afirma: “Nosotros amamos porque Él nos amó primero”.

A veces somos llamados a asumir una asignación del tamaño de Dios, apoyándonos en su poder y su sabiduría para capacitarnos. Sin embargo, siempre somos llamados a “seguir el ejemplo de Dios, como hijos muy amados, y a vivir en el amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante a Dios” (Efesios 5:1–2).

4) Proclama las palabras de Jesús sobre lo que es más importante: amar a Dios y amar a las personas.

El inicio de 1 Corintios 13 nos deja claro que cualquier cosa que hagamos para Dios que no fluya del amor carece de sentido. El amor a Dios y a las personas es de lo que se trata todo.

Aunque crecí en la iglesia, pasé por alto el mensaje sencillo y abarcador del fundamento de nuestra fe. Pensaba que era más fácil seguir una lista de cosas buenas que hacer y cosas malas que evitar. Había puesto mi fe en Jesús como Salvador y Señor, y tenía una relación con Dios. Pero vivir la vida cristiana parecía bastante complicado, porque mi enfoque estaba guiado por reglas más que por el amor. Durante mi vida adulta descubrí que lo tenía al revés: la meta no es seguir reglas para demostrar que amo a Dios. La meta es amar a Dios por encima de todo, de modo que desee hacer lo que le agrada y compartir ese amor con los demás.

Cuando llegaron mis nietos, reconocí su necesidad de un resumen claro y sin rodeos de “esto es de lo que se trata todo”. Al crecer en una cultura que ha perdido el rumbo, necesitan un ancla sólida y concisa para sus vidas. Comencé a inculcar de manera habitual esta pregunta y respuesta en sus mentes:

P: “¿De qué se trata la vida?”
R: “¡De amar a Dios y amar a las personas!”

Esto les proporciona un recuerdo duradero que el Espíritu Santo puede traer a la mente en cualquier momento en que sea necesario. Sirve como trampolín para profundizar en más detalles sobre lo que significa amar a Dios y a las personas en la vida cotidiana. Funciona como una “piedra de Ebenezer” (1 Samuel 7:12), un recordatorio que les ayuda a orientarse si se han desviado.

Comprender que nuestro único propósito en la vida es amar a Dios y amar a las personas es la estrella del norte que nos guía al Camino, la Verdad y la Vida.

Luz + Vida + Amor

La luz brilla con mayor intensidad en la oscuridad. El amor es más necesario cuando hay odio o indiferencia a nuestro alrededor. Dios nos diseñó para marcar una diferencia en el mundo compartiendo su amor.

¿Qué te está llamando Dios a hacer para construir un legado de fe para la próxima generación? ¿Cómo te está llamando a vivir todos los “detalles menores” de la vida con amor?

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 «Dios nos diseñó para marcar una diferencia en el mundo compartiendo su amor».

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Oremos por nuestros niños, dentro y fuera de la iglesia. Oremos unos por otros mientras procuramos cumplir el llamado de Dios momento a momento. Que aprovechemos cada oportunidad que Él nos brinda para mostrar su amor y edificar su reino. Que permanezcamos en Cristo para recibir su amor y permitir que ese amor se desborde.

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Lora Avery es autora y conferencista cristiana, reconocida por su sabiduría guiada por el Espíritu y su enseñanza transformadora. Sus charlas han sido presentadas en iglesias y retiros, incluido su mensaje principal en el Olive Leaf Retreat. Su libro devocional galardonado, Wilderness Paths and Desert Streams: 40 Devotions to Encourage Parched and Weary Souls [Senderos y arroyos del desierto: 40 devociones para animar a las almas resecas y cansadas], es publicado por Light + Life. Su libro más reciente es un libro cristiano para niños titulado The Biggest WHY: Finding the Real Treasure Is Loving God and People [El PORQUÉ más grande: Encontrar el verdadero tesoro es amar a Dios y a las personas]. También es la inventora del G&P Train Game: Where Loving God & People Is the Winning Move! Lora vive en Michigan con su esposo, Paul.

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