Por Genesis Vanderhorst

¡Estar encendidos por Dios es una de las mejores sensaciones que existen! No hay nada como pasar de una temporada en el valle a una temporada en la cima de la montaña.

Las piezas del rompecabezas de la vida comienzan a encajar de maneras que tienen sentido, llevando tu fe y confianza en Jesús a nuevas alturas, donde el cielo es el límite. Lo que antes eran cielos grises ahora resplandece con días soleados que traen consigo un gozo indescriptible. Los días lluviosos dan paso a semillas que están brotando y floreciendo en buena tierra. Dios te reafirma que las temporadas insípidas y sombrías de la vida, en realidad, no fueron en vano, sino que tuvieron un propósito para tu bien y Su gloria. Es una experiencia que te confirma que Dios está cerca y que Él siempre supo lo que estaba haciendo. Fortalece tus pensamientos y convicciones acerca del buen Dios a quien servimos.

Pero ¿qué sucede cuando, por ser humanos, comenzamos a descender de ese punto culminante espiritual que experimentamos al estar encendidos por Dios? ¿Cómo comenzamos a nutrir esa confianza, fe y crecimiento que experimentamos en la cima de la montaña cuando la vida vuelve a la normalidad? Querido amigo, también en estos momentos Dios desea la misma cercanía con nosotros que sentimos en la cima de la montaña, si no aún más. Él está tan cerca ahora como lo estaba entonces. Estos momentos requieren cultivar intencionalmente nuestra relación con Él, comenzando con unas cuantas “pequeñas” constancias. En este artículo, profundizaremos un poco en cómo podrían verse esas constancias para ti.

No sé si te sucede lo mismo, pero cuando he experimentado el descenso de regreso a la vida y las rutinas normales, me he sentido culpable por no tener tantos deseos de leer la Biblia u orar, y termino dándole a Dios las sobras de mi tiempo, en lugar de las primicias. Es un tipo diferente de impacto. La vida se vuelve ajetreada y sientes que ya no eres digno de estar en la presencia de Dios porque no le das tanto de ti mismo como antes, porque las temporadas cambian.

Sin embargo, ¿qué tal si te dijera que Dios ya sabía que esto sucedería? ¿Qué tal si te dijera que Dios desea que lo busques en cada temporada, no solamente en las buenas? De hecho, me atrevo a decir que estas partes normales de la vida son donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en nuestro caminar con el Señor, lo cual representa una oportunidad para crecer más con Él. Buscar a Dios siendo constantes en las “pequeñas” cosas te acercará más a Dios a medida que Él se acerca a ti (Santiago 4:8).

Oración

Es el sencillo intercambio de pensamientos entre tú y Dios. Hay muchas maneras diferentes de orar, pero algo es seguro: Mateo 6:5–14 nos dice que “cuando” oramos, debe ser un acto de comunicación íntima con el Señor. Me encanta que el hecho de que Jesús diga “cuando” significa que, en realidad, nos está dando un mandato.

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 «Buscar a Dios siendo constantes en las “pequeñas” cosas te acercará más a Dios a medida que Él se acerca a ti (Santiago 4:8)».

 

¡La oración no es opcional! He escuchado decir que las relaciones mueren cuando hay poca comunicación o no hay comunicación. Hay tantas cosas que se podrían mencionar acerca de la oración, pero es importante tener presente que la oración no es un discurso formal. Es una conversación honesta entre tu verdadero yo y El Shaddai (Dios Todopoderoso). Las palabras clave son “conversación honesta”, lo que significa que debes ser sincero acerca de lo que hablas con el Señor y, luego, debes darle el tiempo y el espacio para que Él te responda. ¡Háblale de todo, sin importar cuán grande o pequeño parezca!

¿Puedo contarte un pequeño secreto? A Él le importa tu cabello y la camisa que perdiste. También le importa el mal día que tuviste y ese emocionante ascenso que recibiste. Él quiere saber de ti y también tiene algunas cosas que le gustaría compartir contigo.

Leer la Palabra de Dios

Es difícil conocer los pensamientos de Dios cuando no conoces Su voz. Créeme. He estado allí.

¿Cómo puedes tomar la decisión correcta cuando las presiones de la vida cotidiana siguen añadiendo voces a la mezcla? Leer la Palabra de Dios es llegar a conocer Su voz firme y constante. Debe ir de la mano con la oración diariamente.

El Salmo 1 nos dice que quienes meditan en la ley de Dios de día y de noche son bienaventurados. Buscar intencionalmente Su voz mediante la lectura de la Biblia te dará la seguridad de que el mismo Dios que está presente a lo largo de las historias bíblicas de hace mucho tiempo es el mismo Dios que escucha tus oraciones, desea tener una relación contigo y tiene buenos planes preparados para ti (Jeremías 29:11).

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 «Es difícil conocer los pensamientos de Dios cuando no conoces Su voz. Créeme. He estado allí».

 

Ayuno

Una de las disciplinas más difíciles es también muy gratificante. En pocas palabras, ayunar es negar temporalmente a tu carne sus deseos al abstenerte de algo que ocupa un lugar prioritario en tu vida (por lo general, la comida). Al hacerlo, tu carne se somete a tu espíritu, el cual, a su vez, se somete al Espíritu de Dios.

Es importante señalar que ayunar no consiste simplemente en privarte de algo. La lectura de la Biblia, la oración y la adoración deben ocupar el tiempo que normalmente dedicarías a hacer ese “algo” o sustituir el tiempo que dedicarías a comer.

Jesús nos manda ayunar en Mateo 6:16–18 cuando dice “cuando” ayunemos. Esta tampoco es una práctica opcional. Será incómodo porque… bueno, está diseñado para ser incómodo para tu cuerpo.

Me encanta lo que Pablo dice en 2 Corintios 12:9–10: “Pero él me dijo: ‘Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad’. Por lo tanto, gustosamente presumiré más bien de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte”.

Amigo, Dios no nos deja desamparados cuando estamos débiles mientras lo buscamos. Es una oportunidad única para apoyarnos en Él e invocar el Nombre de Aquel que se deleita en hacerse presente por nosotros. Él quiere acompañarte y ser la fuerza en la que te apoyes. ¡Las bendiciones que provienen del ayuno siempre superarán la incomodidad temporal que experimenta nuestro cuerpo!

Dar

En pocas palabras, darle a Dios consume la avaricia que hay dentro de nosotros. Dar también demuestra gratitud al Señor. Aunque no lo creas, en Mateo 6:2–4, Jesús utiliza la palabra “cuando” al hablar de dar a los necesitados, lo cual constituye un mandato. En los versículos 19–24 del mismo capítulo, Jesús habla de la importancia de acabar con la avaricia financiera y material.

Dios ama y aprecia que no le neguemos nada. Eso incluye nuestras finanzas. Esto no quiere decir que Dios esté en contra de la riqueza o a favor de la pobreza, sino que Jesús dejó algo claro cuando dijo que el mandamiento más importante es amar a Dios con todo tu corazón, alma y mente (Mateo 22:37). En otras palabras, se nos manda entregarnos por completo a Dios.

Vivir con sacrificio

Todas estas prácticas y disciplinas pueden resumirse en una sola palabra: sacrificio. Ya sea que estemos en la temporada de la montaña, en la temporada del valle o en la temporada normal intermedia de la vida, somos llamados a vivir con sacrificio de acuerdo con esa temporada.

El sacrificio no es una acción de talla única para todas las temporadas. Se ve diferente en cada etapa de la vida que atravesamos. A veces, el sacrificio parece menor o mayor en comparación con otras etapas de la vida, pero lo importante es concentrarnos en escuchar la Voz que nos llama al sacrificio, para que sepamos cómo vivirlo.

No somos sacrificios en vano, sino que somos llamados a ser sacrificios vivos. Y con Romanos 12:1–2 concluiré: “Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta”.
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Genesis Vanderhorst es una joven de 21 años que procura reflejar “una mujer conforme al corazón de Dios”. Nació y creció en Tampa, Florida, y a los 20 años se mudó a Alabama para seguir el llamado del Señor para su vida. Actualmente trabaja en el ministerio a tiempo completo. A Genesis le encanta compartir la luz de Jesús, ama a los perros y a los niños, y disfruta estar con personas que hacen que la vida sea más luminosa. Espera que el impacto de su vida deje la huella de Jesús dondequiera que vaya y adondequiera que el Señor la guíe.

 

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