Por Jeff Finley

Los codirectores de Capellanías de la Iglesia Metodista Libre, Tim y Patricia Porter, no imaginaron al principio que seguir la dirección del Señor los llevaría a servir en bases militares en zonas de conflicto global ni a supervisar un ministerio internacional de capellanía.

Tim recibió su llamado al ministerio en 1979, durante un campamento familiar de la Conferencia de Oregón.

“Fue un momento muy definitivo. El Señor quería que entrara al ministerio y que le sirviera, y ¡nunca me he arrepentido de haberle dicho ‘sí’! Ha sido emocionante seguir la guía del Señor, y su plan ha sido mucho más grande que los planes que yo tenía en mi propio corazón”, dijo Tim en una entrevista con Light + Life. “Seguir a Jesús ha sido una aventura para nosotros”.

La pareja se conoció en el Central Christian College de Kansas. Se casaron y se mudaron a Oregón, el estado natal de Tim, donde completaron sus estudios.

“Pastoreamos dos iglesias distintas mientras yo servía como capellán en la Reserva de la Fuerza Aérea. Nunca pensé que entraría en servicio activo”, dijo Tim, “pero en el año 2000 sentimos claramente el llamado a ingresar a la Fuerza Aérea. Sabíamos que Dios estaba en ello, pero fue muy difícil dejar de pastorear una iglesia local para dedicarnos a la capellanía a tiempo completo. Aun así, sabíamos con certeza que Dios nos estaba llamando a dar un paso de fe”.

Tim sirvió en la Fuerza Aérea en servicio activo durante 20 años, nueve de ellos como capellán de ala.

“Supervisaba toda la actividad religiosa de la base para el comandante del ala, lo cual fue un privilegio muy especial —y una gran responsabilidad—, ya que incluía programas católicos y protestantes”, explicó Tim, quien también tenía la responsabilidad de garantizar que los seguidores de otras religiones pudieran “practicar su fe dentro de la instalación”.

Durante su tiempo como pastor, había soñado con visitar algunos de los lugares donde finalmente fue asignado. “Dios fue muy bondadoso al permitirnos ir a Alaska, Corea del Sur e Inglaterra, además de varias asignaciones dentro de Estados Unidos”, comentó.

También fue desplegado en Balad, Irak, y más tarde en Kabul, Afganistán, en circunstancias peligrosas.

“En Irak éramos atacados diariamente, por la mañana y por la noche… y el equipo de capellanes estaba allí para ministrar a las necesidades del personal militar”, relató Tim. “Cuando estuve allí, ocurrió el levantamiento de Faluya, y los militares heridos en combate eran evacuados a través de nuestra base y trasladados en avión a Alemania. Nosotros brindábamos apoyo espiritual: dirigíamos servicios de capilla, estudios bíblicos y ofrecíamos consejería y acompañamiento espiritual en una zona de guerra. También formaba parte del rol del capellán realizar traslados dignos de los militares caídos en combate de regreso a Estados Unidos”.

En Irak, explicó, los capellanes “leían un pasaje de la Escritura y oraban por el fallecido, por su unidad y por la familia que iba a recibirlo”.

Mientras servía entre las fuerzas de la OTAN en Afganistán, Tim dirigía tres servicios de adoración cada domingo.

“Esto es solo una muestra de la flexibilidad de los capellanes metodistas libres. Dirigía un servicio litúrgico por la mañana, uno contemporáneo a media mañana y un servicio de estilo góspel por la noche”, señaló. “Nuestros capellanes ofrecen comunión abierta a todos los creyentes, por lo que servimos a un amplio espectro de personas de distintas denominaciones cristianas e iglesias independientes”.

Su ministerio también se extendió más allá del ámbito militar.

“Ministré a miembros del Departamento de Estado en la Embajada de Estados Unidos, ya que algunos asistían a los servicios de capilla”, explicó. “Los capellanes ofrecían dos servicios mensuales —uno protestante y otro católico— en la embajada en Kabul”.

Aunque la evangelización no suele considerarse un enfoque principal de la capellanía, a lo largo de su carrera Tim guio a miembros de las fuerzas armadas a Cristo cuando surgían oportunidades. Explicó que los capellanes militares son no combatientes: “No portamos armas. Portamos la Palabra de Dios y ofrecemos cuidado espiritual a todos los militares —creyentes y no creyentes— y a sus familias que buscan apoyo”.

Con frecuencia se les pide a los capellanes que oren en eventos mayormente seculares, como retiros, ascensos, ceremonias de premiación y celebraciones u observancias nacionales. Aunque una oración pueda durar solo 45 segundos, dijo Tim, “son 45 segundos en los que puedo enfocar la atención de las personas para que piensen en Dios, en sus atributos y en sus bendiciones sobre Estados Unidos y sobre sus propias vidas”.

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 «Un día comprendió que Dios también la estaba llamando al ministerio, y escuchó al Espíritu Santo decirle: ‘¿Por qué no te ordenas?'»

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Un llamado inesperado

Patricia compartió que ella “llegó al ministerio por un camino más indirecto. Nunca pensé que me interesaría el ministerio. Me apasionaba el campo de la salud, así que me convertí en fisioterapeuta y pensé que esa sería mi carrera para toda la vida. Evidentemente, el Señor tenía otros planes”.

Durante un período de 13 años lideró la adoración en dos iglesias donde Tim servía como pastor principal. Con el tiempo, recordó, “trabajaba un día a la semana como fisioterapeuta y el resto del tiempo estaba dedicada al ministerio, muy involucrada en el liderazgo de ministerios de mujeres, musicales infantiles y adoración”.

Un día comprendió que Dios también la estaba llamando al ministerio, y escuchó al Espíritu Santo decirle: “¿Por qué no te ordenas?”

“Al principio me reí, porque pensé: ‘¿Por qué me hablo así a mí misma?’ Y entonces el Señor me dijo: ‘No eras tú. Era Yo’”, recordó Patricia. “Me di cuenta de que encontraba más gozo en el ministerio que en la fisioterapia”.

Dejó su profesión y entró al ministerio a tiempo completo como administradora de la iglesia y pastora de adoración. Mientras estaba en el proceso de ordenación, Tim siguió el llamado a la capellanía.

“Fui ordenada en 2007 y trabajé junto a él en la Fuerza Aérea, ayudando con grupos pequeños, retiros matrimoniales y predicando ocasionalmente”, explicó. “Allí también trabajábamos como equipo”.

Ambos continuaron su formación teológica mientras servían.

“Yo contaba con el beneficio del GI Bill del 11 de septiembre y lo utilicé para cursar un doctorado en Terapia Matrimonial y Familiar en el Seminario Teológico Gordon-Conwell”, explicó Tim. “Pat pudo asistir a un seminario durante una de nuestras asignaciones, cuando Fuller tenía un campus satélite, y obtuvo una Maestría en Artes en Teología con énfasis bíblico. Dios proveyó recursos financieros para que pudiéramos desarrollar más habilidades y formación para el ministerio”.

Conectando a Cristo con la comunidad

Cuando Tim se retiró del servicio activo en 2020, los Porter aceptaron el nuevo cargo de codirectores del ministerio de capellanías de la Iglesia Metodista Libre de Estados Unidos, con Tim sirviendo además como agente avalador.

“Nuestra historia trata de servir juntos, tanto en la vida de iglesia como en la Fuerza Aérea y ahora en este rol”, afirmó Tim. “Ha sido emocionante servir como pareja”.

 

Al asumir el cargo, comprendieron que la Asociación de Capellanes Metodistas Libres necesitaba clarificar su misión y visión para abarcar “todos los ámbitos de la capellanía”, por lo que definieron la misión de que los capellanes “conectan a Cristo con la comunidad. Llevan lo sagrado a espacios mayormente seculares donde sirven”.

La asociación comenzó a enfatizar que los capellanes “cuidan con compasión, al amar a los demás, y aconsejan de manera redentora, al hacer discípulos”, con “Cristo siempre en el centro, mientras amamos a Dios”.

“Cristo siempre está en el centro de lo que hacemos”, explicó Tim. “El cuidado compasivo es un componente clave de la capellanía, y el aconsejar de manera redentora implica ayudar a las personas en medio de su sufrimiento, sus dificultades y sus conflictos”.

Patricia señaló que la capellanía “no se da en un entorno pastoral donde las mismas personas asisten cada semana”. Los capellanes, explicó, a menudo brindan cuidado compasivo y un ministerio de presencia, ministrando a personas de diversas religiones o a los llamados nones, quienes no se identifican con ninguna fe. Estudios recientes indican que el 49 % de los estadounidenses rara vez o nunca asiste a servicios religiosos, y que el 45 % de quienes se identifican como cristianos no asistieron a una iglesia en los últimos seis meses.

“Si la mitad de los estadounidenses no va a la iglesia, y la mitad de los cristianos tampoco, pensemos en la cantidad de personas fuera de las paredes del templo que nunca serían alcanzadas. Creemos que los capellanes están ahí precisamente para eso”, dijo. “Siempre pensamos en la Gran Comisión en términos de trabajo eclesial, pero ¿no se trata la Gran Comisión de salir del edificio de la iglesia y estar en el mundo secular?”

La asociación incluye “capellanes en todo tipo de contextos, y creo que uno de los aspectos más destacados para nosotros ha sido ver la cantidad de vidas que tocan cada año en esos entornos. Según los informes anuales de los capellanes, son casi 500 000 contactos los que nuestros capellanes tienen cada año”, dijo Tim. “Algunos de esos contactos pueden ser una breve conversación en una habitación de hospital o una oración ofrecida en un hospital, o un capellán en el ámbito militar caminando por un área de trabajo y teniendo una conversación corta con alguien”.

Otros contactos implican conversaciones más largas y vínculos más profundos.

“Cuando las personas atraviesan una crisis o sufren, puede ser en un entorno de hospicio, donde el capellán está presente cuando alguien está muriendo y ministra tanto a la persona que parte como a su familia. Puede ser en un departamento de policía, donde quizá estén notificando un fallecimiento junto a un oficial del orden a los familiares, y el capellán está allí para brindar cuidado durante ese momento”, explicó Tim. “También puede darse en un entorno laboral, donde el capellán ministra en un contexto corporativo, recorriendo una empresa, conociendo a los empleados y siendo simplemente un ministerio de presencia en esos espacios. Uno de los aspectos más inspiradores para nosotros es leer todo lo que nuestros capellanes hacen cada año en la vida de otras personas, en los lugares donde se encuentran”.

Los capellanes sirven en contextos militares, hospitales, hospicios, empresas, prisiones y residencias para adultos mayores, así como en departamentos de policía y de bomberos.

“Tenemos un capellán universitario en la Universidad de Greenville que trabaja con estudiantes”, dijo Tim, quien también destacó a los capellanes comunitarios cuyo trabajo incluye “personas en situación de calle y otros lugares de la comunidad donde existen necesidades”.

“Tenemos un capellán de río que ha sido integrado con guías de rafting en aguas bravas, personas que probablemente nunca habrían tenido contacto con alguien de la iglesia”, comentó Patricia, quien señaló que la “popularidad del ministerio de capellanía” está “creciendo de manera exponencial en Estados Unidos”, y que “a nivel internacional estamos viendo que las personas desean capacitación en capellanía porque se están dando cuenta de que necesitan salir fuera de las paredes de la iglesia para ministrar”.

Los Porter han ayudado a capacitar capellanes de la República Democrática del Congo, Burundi y Ruanda. Su labor también ha incluido recientemente la formación de más de dos docenas de estudiantes de teología que han realizado prácticas en capellanía en el Hospital Kibogora, y los Porter están colaborando con profesores para iniciar un programa de capellanía en el Politécnico de Kibogora, una universidad en Ruanda.

“Una vez que esto esté establecido, nos gustaría liderar ministerios VISA, en los que llevemos capellanes para que utilicen su formación, educación y experiencia en capellanía para enseñar no solo a capellanes metodistas libres, sino también a pastores”, dijo Patricia. “¿Qué pastor no puede beneficiarse de la consejería en crisis, del acompañamiento en el duelo o de la formación en cuidado del trauma?”

Aunque los capellanes cuidan de las personas, “venimos de una tradición en la que no se trata solo de cuidar”, afirmó Patricia. “La evangelización siempre está presente en nuestra mente… Es un ‘ambos/y’, no un ‘o’… Queremos que las personas puedan dar razón de la esperanza que hay en ellas”.

Patricia considera que algunos cristianos “minimizan la importancia del cuidado compasivo y del ministerio de presencia, porque nos enfocamos tanto en la evangelización que no reflexionamos realmente sobre Mateo 25. Cuando uno mira la parábola de las ovejas y los cabritos, Jesús básicamente habla de cuidar a las personas”.

Señaló que los capellanes comienzan con el cuidado descrito en Mateo 25 y luego incorporan la evangelización y el discipulado cuando surgen oportunidades. La capellanía “es una de las formas de ministerio más interesantes e innovadoras. Tiene sus raíces en la iglesia establecida…, pero lleva el ministerio de cuidado, compasión y presencia al mundo, de diversas maneras que traen sanidad”.

Enfatizó que la capellanía actual “no es la capellanía de tus abuelos. Es la capellanía de la Generación Z, y lo digo porque muchos jóvenes están descubriendo que aman los ministerios de capellanía”.

Junto con el hecho de que la capellanía se ha vuelto más intergeneracional, la Asociación de Capellanes Metodistas Libres también presenta un cambio importante en otro aspecto.

“Hemos duplicado el número de mujeres capellanes en los últimos cinco años”, dijo Patricia.

También señaló que existen muchos mitos acerca de los capellanes. Algunas personas creen erróneamente que los capellanes no predican, no comparten el evangelio ni oran en el nombre de Jesús. Sin embargo, hacen todas estas cosas, y los capellanes metodistas libres avalados continúan adhiriéndose a la doctrina de la denominación. Lejos de apartar a líderes de la iglesia local, muchos capellanes permanecen activos en sus congregaciones, y muchos son bivocacionales, sirviendo también como pastores.

“Vemos la capellanía como una alianza para expandir la Gran Comisión, y también como una colaboración con las iglesias para ampliar el ministerio en sus comunidades”, afirmó. “La misión de la iglesia puede extenderse cuando se abraza verdaderamente la capellanía como un ministerio de la iglesia. Hemos apreciado profundamente al obispo Keith Cowart, quien es nuestro supervisor, y a Pam Cowart, ya que han abrazado la capellanía y han apoyado y animado a los capellanes de la FMCA”.

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 «Es asombroso ver lo que Dios está haciendo a través del financiamiento mediante subvenciones en Estados Unidos y alrededor del mundo». – Tim Porter

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Continuar con el compromiso

Los Porter se retirarán oficialmente el 31 de marzo de la dirección de la Asociación de Capellanes (un próximo artículo de Light + Life compartirá más detalles sobre su sucesor), pero no tienen planes de dejar el ministerio.

“Queremos viajar más y disfrutar de distintos países mientras podamos, pero en cuanto al ministerio, deseamos seguir involucrados en misiones dondequiera que el Señor nos guíe”, dijo Tim. “Podemos utilizar nuestros dones ministeriales para enseñar a corto plazo en otros países. Sin duda, disfrutaríamos mucho hacerlo”.

Tim planea continuar impartiendo el curso “Introducción a la capellanía” a través del Centro de Formación Pastoral, con el cual la asociación, en colaboración con el centro, ha desarrollado un programa de certificación en capellanía compuesto por cinco cursos. Los Porter también continuarán participando en la Fundación Butterfield, donde actualmente sirven como miembros de la junta directiva.

“Esto nos llena de gozo, ya que podemos representar el área de cuidado espiritual y capellanía en la junta y ver lo que Butterfield está haciendo en todo el mundo, así como a nivel local en Oklahoma y en todo nuestro país, ayudando a organizaciones cristianas sin fines de lucro a apoyar a personas con necesidades médicas y espirituales”, dijo Tim. “Es asombroso ver lo que Dios está haciendo a través del financiamiento mediante subvenciones en Estados Unidos y alrededor del mundo”.

Los Porter han valorado profundamente su colaboración con Dierdre McCool, vicepresidenta ejecutiva de Butterfield, ya que tanto ella como la fundación han estado muy involucradas en las misiones de capacitación en capellanía en África y en las prácticas hospitalarias, junto con los Porter y la FMCA.

Asimismo, los Porter planean mantenerse activos en su iglesia local —Lamb’s Fellowship, en Lake Elsinore, California— donde actualmente lideran un grupo pequeño. Tienen planes de iniciar un estudio bíblico comunitario y posiblemente ofrecer formación matrimonial, algo que ya han realizado anteriormente.

Mientras se preparan para su jubilación, los Porter también están difundiendo un logro significativo de la asociación: el reciente lanzamiento de ““Agents of Grace: Inspiration from Free Methodist Chaplains [Agentes de gracia: inspiración de capellanes metodistas libres]”. El nuevo libro presenta historias narradas por los propios capellanes y se basa en el legado del libro anterior de E. Dean Cook, “Chaplaincy: Being God’s Presence in Closed Community [Capellanía: siendo la presencia de Dios en comunidades cerradas]”, que documentó la historia de la capellanía desde 1935 hasta 2010.

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Jeff Finley es el editor ejecutivo de esta revista. Se unió al equipo de Light + Life en 2011, tras más de una década de trabajo como reportero y editor en Sun-Times Media. Es miembro de la Iglesia Metodista Libre John Wesley en Indianápolis. Junto a su esposa, Jen Finley —superintendenta de la Conferencia Wabash/Nuevo Sur—, es padre de un hijo adolescente. Jeff posee una licenciatura en Inglés por la Universidad de Greenville y una maestría en Periodismo de Asuntos Públicos por la Universidad de Illinois, además de estudios de posgrado en periodismo en la Universidad del Sur de Illinois. Forma parte de las juntas directivas de la Asociación de Exalumnos de la Universidad de Greenville, Friends of Immanuel y la Fundación Conmemorativa Gene R. Alston.

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